Warren Buffet, el inversor más querido por los norteamericanos y el segundo hombre más rico del mundo con 37.000 millones de dólares, ha escrito recientemente su tradicional carta a los accionistas de su sociedad Berkshire Hathaway en la que da un repaso y su punto de vista a la actualidad económica.
Comentarios sobre la vivienda
En su carta de este año, Warren Buffet no ha querido dejar de lado la crisis inmobiliaria, de la que ha comentado que se ha producido por las “nefandas prácticas de venta de la mayoría del sector”. Buffet señala que la crisis se provocó porque hubo “endeudados que nunca debían haberse endeudado financiados por prestamistas que no debían haber prestado”.
Buffet declara que “ser propietario de una casa es algo maravilloso. Mi familia y yo hemos disfrutado la misma casa desde hace cincuenta años y aún nos quedan muchos más. Pero el disfrute y el uso deben ser los motivos principales para la compra, no el beneficio ni las posibilidades de refinanciación” Es decir, especular con que esa vivienda se va a revalorizar y pedir más préstamos en función de esa revalorización. “El hogar comprado debe ajustarse al nivel de ingresos”, dice Buffet.
El milmillonario, que año tras año está en las primeras posiciones de la lista Forbes, apunta que “los comentarios sobre la actual crisis inmobiliaria suelen ignorar el hecho clave de qu la mayoría de las ejecuciones no ocurren porque el valor de la casa sea menor que el de la hipoteca”. Los propietarios que pagaron una entrada razonable no suelen marcharse de su primera residencia porque su valor sea menor que el de la hipoteca, sino que lo hacen cuando no pueden pagar las letras mensuales”,
“La actual crisis inmobiliaria debe enseñar a compradores, bancos, inmobiliarias y al gobierno algunas lecciones básicas que nos permitirán tener estabilidad en el futuro. Para comprar una casa como Dios manda hay que pagar al menos el 10% de entrada y la hipoteca debe ser satisfecha cómodamente con los ingresos del prestamista, que deben ser comprobados con cuidado”, apunta.
Por último, finaliza su asertación con la afirmación: “Que la gente tenga casas en propiedad, aunque sea algo deseable, no debe ser el objetivo primordial del país. Que la gente mantenga la casa que ha comprado sí debería ser el objetivo”.
Cuanta sabiduría y qué poco eco a estas palabras. Pero poco puede esperarse de unos (los bancos y los promotores) y los otros (los compradores) cuando todos buscan aquello que prima en la sociedad actual: el dinero fácil, el pelotazo, la especulación.
Quien no compraba pisos a kilos para revenderlos con plusvalías sensacionales para seguir comprando nuevos pisos parecía gilipollas. Quien defendía la economía productiva, un diplodocus. Quien apostaba por la innovación y la investigación, un soñador.
Perfecto. Todos aquellos que estiraron más el brazo que la manga, lo tienen merecido. Todos aquellos que fueron víctimas de su necesidad, debían haber medido con prudencia su capacidad de endeudarse. Toca sufrir…